Una salida de 124 millones de euros en 72 horas. Entre el 11 y el 14 de marzo, una de las entidades financieras más solventes del sistema financiero español, el Banco Madrid, vio cómo los clientes retiraron hasta un 20% de los depósitos totales del banco. El FROB, que intervino la entidad aquellos días, se lava las manos.

Tres días en los que salieron del banco más de 28.300 euros por minuto. En apenas 72 horas, el Banco Madrid sufrió un “impacto reputacional extremo” que llevó a la entidad a una situación insostenible, por lo que acabó en concurso de acreedores. Lo describió así el pasado martes el presidente de la Comisión Rectora del FROB, Fernando Restoy, en su primera comparecencia en el Congreso de los últimos diez meses. Restoy, que tuvo que dar explicaciones sobre el caso Bankia, las ventas de Catalunya Banc y Novagalicia, o las tarjetas black de Caja Madrid, hizo un relato detallado, en el que se lava las manos, de la crisis que ha acabado con la liquidación del Banco Madrid.

Tras el anuncio del Tesoro estadounidense, el martes 10 de marzo, de que situaba a BPA (matriz de Banco Madrid) en la lista de entidades más preocupantes por sus deficientes políticas contra el blanqueo de capitales, el Banco de España anunció la intervención de la entidad filial. Una intervención que, no obstante, no supuso ningún tipo de restricción para la operativa de los clientes. Ante la avalancha de noticias, la alarma y el miedo a un corralito supuso una “salida brutal de depósitos”, en palabras de Restoy. Pese a que este goteo incensante de retiradas de fondos comenzó el mismo martes, ni el supervisor ni las autoridades españolas hicieron nada por evitar la fuga de depositantes.

No fue hasta el viernes 13, dos días después de que el Banco de España tomara los mandos del Banco Madrid (tras sustituir a su consejo de administración) cuando el supervisor pareció ser consciente de que la fuga de depósitos había laminado el 20% de los fondos totales de la entidad. Además, la decisión del Tesoro de EEUU de colocar a BPA en la lista de entidades peligrosas había supuesto un cierre total del grifo de la liquidez para todo su grupo bancario. La entidad estaba herida de muerte.

Llega el fin de semana y prosigue la riada de informaciones: Detención del consejero delegado de BPA, detalles de la investigación del Sepblac (servicio antiblanqueo español)… Ante la evidencia de que el daño reputacional era aún mayor y por lo tanto para el lunes la retirada de los ahorradores sería aún mayor, el supervisor toma la decisión de cerrar la ventanilla y anunciar el concurso de acreedores. “En esas condiciones, las expectativas para el lunes eran que la entidad no tendría capacidad para afrontar sus obligaciones y por lo tanto se vio en la insolvencia”, reconoció Restoy.

Sin ayudas porque no es sistémica

A pesar de que la entidad, antes de la intervención del Banco de España, era una de las más solventes del sistema financiero español, la retirada en apenas 72 horas de 124 millones de euros en depósitos, una quinta parte del total, supuso un golpe letal a su solvencia. En ese contexto, las autoridades se vieron ante dos escenarios: O seguir operando, para lo que harían falta ayudas públicas en forma de liquidez, o acudir al concurso de acreedores y liquidar la entidad.

Se optó por la segunda opción, liquidar la entidad, debido a que Banco Madrid no suponía un riesgo para la estabilidad del conjunto del sistema financiero (sus activos apenas representan el 0,04% del total). Es decir, que no era sistémica como sí lo era, por ejemplo, Bankia. Tampoco lo era por no estar conectada con sectores económicos clave, o por no poder suponer un contagio para otros bancos. “Hace falta un interés público de protección para algún sector que no quedara cubierto en un concurso para optar por una reestructuración”, señaló Fernando Restoy ante la Comisión de Economía del Congreso.

El FROB, cuya única participación en el escándalo de Banco Madrid ha sido confirmarle al juez de lo mercantil que no sometería al banco a una reestructuración, considera que a pesar de ser “un proceso enormemente desafortunado”, no ha detectado fallos de coordinación entre las autoridades españolas (Banco de España, FROB y Sepblac).

¿Se podría haber salvado a Banco Madrid y, por tanto, a sus empleados? Restoy no respondió a esta cuestión. Lo que sí anticipó es que los más de 14.000 depositantes con menos de 100.000 euros guardados en el banco lograrán recuperar todo su dinero tras el proceso concursal. Por su parte, de los 500 clientes que quedan en la entidad con más de 100.000 euros (la cantidad garantizada por la ley) “es muy probable que todos también recuperen la práctica totalidad de sus ahorros”, anticipó.

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