Entre las numerosas donaciones internacionales recibidas por la Fundación Clinton , vinculada a la precandidata presidencial y antigua secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton , destacan las de una empresa estatal marroquí que explota recursos minerales en el territorio ocupado del Sáhara Occidental , una actividad probablemente ilegal para el Derecho Internacional e incluso para las leyes comerciales estadounidenses.

Dos representantes republicanos del Congreso estadounidense, Joseph R. Pitts y Christopher H. Smith, han denunciado que la fundación ha recibido recientemente alrededor de un millón de dólares de la empresa de fertilizantes Office Chérifien des Phosphates (OCP), perteneciente al Gobierno de Rabat.

 

 

Pitts copreside junto al representante demócrata James McGovern la Comisión Tom Lantos de Derechos Humanos, una coalición formada por demócratas y republicanos en la Cámara de Representantes de Estados Unidos para “promover y defender las normas internacionales sobre derechos humanos de forma imparcial, tanto dentro como fuera del Congreso”, según figura en sus propios estatutos.

OCP explota la mina de fosfatos (un ingrediente fundamental para la fabricación de fertilizantes) de Bucraa, en el Sáhara Occidental. Esta actividad, según los congresistas denunciantes, podría ser “ilegal en términos de Derecho Internacional” y “podría entrar en conflicto con las normas sobre derechos humanos, las resoluciones de la ONU, las leyes internacionales, las leyes comerciales de Estados Unidos” e incluso “el Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Marruecos”.

De acuerdo con el Derecho Internacional, la explotación de recursos naturales en territorios ocupados únicamente es legal si cuenta con el consentimiento de su población local. Los beneficios de OCP, según los firmantes, están “ayudando a financiar el control del territorio por parte del Gobierno marroquí” y, de acuerdo con “la gran mayoría de los observadores independientes, los defensores de los derechos humanos y la población saharaui, la extracción de los recursos por parte de Marruecos va en detrimento de las necesidades e intereses de la población del territorio”.

“Todos hemos oído hablar de los diamantes de sangre”, pero también se podría hablar del “fosfato de sangre que exporta OCP”, declaró Pitts al prestigioso periodista y corresponsal en el Congreso norteamericano Julian Pecquet, del diario digital especializado en temas de Oriente Próximo Al Monitor. El propio diario ha intentado recoger la versión de un portavoz de OCP, sin resultado.

Hillary Clinton anunció el pasado 12 de abril su intención de presentar su candidatura a las primarias demócratas para las elecciones presidenciales de Estados Unidos. La candidata también ha informado a los medios de su intención de abandonar el consejo de administración de la Fundación Clinton para evitar conflictos de intereses, como ya hiciera en 2009 para ejercer el cargo de secretaria de Estado durante el primer mandato del presidente Barack Obama.

Durante el periodo en que fue secretaria de Estado (2009-2013), Hillary Clinton defendió reiterada y abiertamente el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, que consideraba una propuesta “seria, creíble y realista” y una posición “constante de la Política Exterior norteamericana desde la Administración Clinton hasta la de Obama pasando por la Administración Bush”.

La OCP figura entre los organizadores de la Reunión sobre Oriente Medio y África programada por la Iniciativa Global Clinton para los días 5 a 7 de mayo en Marrakech. Entre los participantes figuran el expresidente estadounidense Bill Clinton y la vicepresidenta de la Fundación (e hija de Bill y Hillary), Chelsea Clinton.