La Ciudad de Panamá acoge, desde este viernes y hasta el sábado, la histórica séptima Cumbre de las Américas , en la que se escenificarán el distinto rumbo que han tomado las relaciones entre Estados Unidos y dos países tan próximos entre sí como Cuba y Venezuela .

España estará presente,en calidad de invitada, en la persona del secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, junto a otros invitados especiales, como el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y la Alta Representante de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, entre otros. Esta será la primera vez que España participe como observador en una Cumbre de las Américas, aunque ya ha estado presente en un par de asambleas generales de la Organización de Estados Americanos (OEA), según ha informado el diario digital especializado The Diplomat in Spain.

Aparte de la asistencia del presidente de Cuba, por primera vez en la historia de estas cumbres, se espera la presencia de todos los mandatarios del continente, con la excepción confirmada de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, a causa de las inundaciones en su país.

La presencia de Raúl Castro permitirá también el primer encuentro (aunque de momento se desconoce si en forma de reunión bilateral) entre el presidente cubano y el de Estados Unidos, Barack Obama, después de que ambos anunciaran el pasado 17 de diciembre su intención de reanudar las relaciones diplomáticas.

También se especula con la posibilidad de que el presidente estadounidense aproveche la cita para anunciar oficialmente la salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. Según ha informado la CNN, el Departamento de Estado ya ha enviado la recomendación formal a Obama para que dé este paso.

La salida de Cuba de esta lista es una de las condiciones que ha impuesto La Habana para proceder a la reapertura de las respectivas embajadas en el marco del proceso de ‘descongelación’ de las relaciones iniciado el pasado diciembre.

En cuanto a Venezuela, la cumbre se produce después de que Obama aprobara el pasado mes de marzo una orden ejecutiva por la que se considera a Venezuela una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y se imponen sanciones a varios altos cargos del gobierno de Nicolás Maduro por abusos de los Derechos Humanos.

La medida ha provocado las iras de Maduro, que ha puesto en marcha una campaña para recoger 10 millones de firmas reclamando a Obama que la revoque y que pretende entregar personalmente a su homólogo estadounidense durante la cumbre.

El choque con Venezuela ha puesto a Obama en una situación incómoda, según recuerda Europa Press, pues han sido varios los países que han salido en defensa de Maduro, principalmente los integrantes del ALBA, pero también algunos aliados tradicionales de Washington, como el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.