La carne de ovino, caprino, porcino y de aves de corral que se comercialice en la Unión Europea deberá incluir obligatoriamente, a partir de este miércoles, la información sobre el lugar en el que el animal ha sido “criado y sacrificado”, un requisito que hasta ahora sólo se exigía para el vacuno.

Las nuevas normas, pactadas por los Estados miembros en diciembre de 2013, afectan a las carnes “fresca, refrigerada y congelada, pero no a la procesada”, según ha explicado en una rueda de prensa el portavoz comunitario de Agricultura, Daniel Rosario.

Bruselas considera que con esta información en el etiquetado se responde al interés del consumidor, aunque no incluya datos sobre el lugar de nacimiento del animal, ya que para contar con este último dato sería necesario adaptar el sistema actual de trazabilidad. Ello implicaría una carga de costes y burocracia “desproporcionado”, en opinión del Ejecutivo comunitario.

Con todo, si el lugar de nacimiento coincide con el de cría y sacrificio se podrá hacer referencia en el etiquetado al “origen” de la carne, en lugar de especificar “criado en” y “sacrificado en”.

La norma tiene carácter obligatorio para la carne que se presente envasada al consumidor final, aunque los Estados miembros podrán decidir, de manera individual, imponer la misma medida a otras carnes no envasadas.

La entrada en vigor de la nueva normativa afecta igualmente a las producciones preenvasadas procedentes de terceros países, por lo que en este caso deberán indicar el nombre del país en el que ha sido criado y sacrificado el animal. Si no es posible identificar el lugar de cría, al menos deberá aclarar que procede de un país “no miembro de la UE”.