El ‘San Juanito’ de Miguel Ángel, la única escultura del autor que se conserva en España, se exhibe restaurado por primera vez en el Museo del Prado del 31 de marzo al 28 de junio en el marco del programa ‘La obra invitada’, patrocinado por la Fundación Amigos del Museo del Prado.

Propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli-Sevilla y procedente de la capilla del Salvador de Úbeda (Jaén), la obra se expondrá en la sala 47 del edificio Villanueva del Museo del Prado. La pieza fue prácticamente destruida a comienzos de la Guerra Civil y ha estado reducida a fragmentos hasta su restauración en el Opificio delle Pietre Dure de Florencia (Italia).

Por ello, como ha explicado el director del Museo, Miguel Zugaza, se trata de “una excelente oportunidad” de disfrutar de esta obra en mármol, que supone todo “un acontecimiento artístico”, además de significar “una denuncia a las barbaries iconoclastas que siguen ocurriendo en el mundo”, por lo que ha expresado sus felicitaciones a los expertos de Florencia “por su esfuerzo en la salvaguarda y disfrute del patrimonio”.

En la misma línea, el presidente de la Fundación Medinaceli, Ignacio de Medina, Duque de Segorbe, ha lamentado que se trata de “una escultura absurdamente maltratada” mientras que la secretaria general de la Fundación Amigos del Museo del Prado, Nuria de Miguel, ha insistido en la importancia de defender el patrimonio.

El ‘San Juanito’ de Miguel Ángel es una obra de juventud del artista, anterior a la Piedad del Vaticano y a los frescos de la Capilla Sixtina, que fue donada por el duque de Florencia, Cosmé I de’ Medici, a Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V, quien la envió a España, a su villa de Sabiote, y posteriormente pasó a enriquecer, tras su muerte, la capilla sepulcral del Salvador de Úbeda que mandó construir en esta su ciudad natal.

La escultura estuvo expuesta hasta 1936 en un nicho cerca del retablo mayor de madera dorada realizado por Alonso de Berruguete, también gravemente dañado a comienzos de la Guerra Civil, cuando sufrió graves desperfectos que destruyeron gran parte de la misma y quedó reducida a fragmentos y la cabeza fue quemada. Los expertos han detallado que sólo se pudieron recoger un total de 14 fragmentos, el equivalente al 40% de su volumen original.

La Fundación Casa Ducal de Medinaceli-Sevilla, propietaria de la pieza, encargó su restauración al Opificio delle Pietre Dure (Centro de Restauración) de Florencia, un proceso que comenzó en 1994. Para su intervención, se utilizaron métodos novedosos, como el uso del láser para limpiar la superficie negra y abrasada de la cabeza, o la reconstrucción virtual en 3-D de la escultura completa basándose en fotografías tomadas poco antes de su destrucción, como ha detallado la directora del Departamento de Materiales Pétreos de Florencia, Critina Improta.

Una vez montada la estatua con los fragmentos originales de mármol, se integraron las partes perdidas, realizadas con fibra de vidrio y luego estucadas, entonadas con témpera y selladas con cera y barniz; también se utilizaron imanes para juntar los diversos trozos. La escultura recuperada fue presentada al público florentino en 2013.