El 31 de marzo de 1889 se inauguró la emblemática Torre Eiffel de París, uno de los iconos más reconocibles de la capital gala. Se trata de la estructura más alta de la ciudad, un monumento que atrae a 7,1 millones de turistas cada año

La construcción de la torre Eiffel comenzó en enero de 1887 y tardó en completarse dos años, justo a tiempo para la la celebración de la Exposición Universal de París que se inició en mayo de 1889, como recoge Europa Press.

A orillas del Sena, en un extremo del Campo de Marte, la torre Eiffel es un claro símbolo de Francia y fue la estructura más elevada del mundo durante 41 años. Se yergue hasta 300 metros por encima del suelo y su antena la corona, completando una altura total de 324 metros.

La torre sirvió como base para una estación de observación meteorológica y desde ella se estableció la primera conexión telefónica hertziana con el Panteón de París. Por falta de presupuesto, no acabó de desarrollarse la idea de establecer en ella una red telegráfica sin hilo.

Primero la radio y años más tarde, la televisión tuvieron en la “gran dama de metal” un aliado para su difusión gracias a la antena instalada en su parte superior, un hecho que no pasó desapercibido durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, ni para nazis ni para aliados.

En la actualidad, es una visita imprescindible para los turistas que se acercan a París, un lugar único desde el que disfrutar de las vistas que ofrece la ‘Ciudad de la Luz’.

Además, el pasado año convirtió su primer piso en una “experiencia de vértigo” con la instalación de un nuevo piso de cristal que ofrece unas espectaculares vistas de la ciudad con una caída de 57 metros hasta el suelo.

La famosa Torre también ha alcanzado la primera posición de los lugares del mundo en el que se toman más selfies, seguido del Big Ben Londinense y del Empire State Building en la Gran Manzana, según la web turística Attraction Tix.

Este año Google le ha querido dedicar una de sus famosas imágenes en su aniversario. El ‘doodle’ recuerda a los 250 obreros que se subieron a los andamios atados con cuerdas a sus cinturas para construir un monumento de 300 metros de altura.