Podemos no consultará a sus inscritos en Andalucía sobre la postura que adoptará en el debate de investidura de la candidata del PSOE, Susana Díaz, a la Presidencia la Junta, ya que su sentido del voto, ya sea el ‘no’, el ‘si’ o la abstención, no representa ningún pacto de gobierno

La candidata de Podemos a presidir al Junta, Teresa Rodríguez, ha mantenido esta semana su primer encuentro con Díaz, dentro de la ronda de contactos que la actual presidenta andaluza ha iniciado con todos los partidos para posibilitar su investidura.

La nueva composición del Parlamento, el más fragmentado de la historia con cinco grupos políticos (PSOE-A con 47 escaños, PP-A con 33, Podemos con 15, Ciudadanos con 9 e IULV-CA con 5), provoca que Díaz necesite sumar a los 47 diputados del PSOE-A el apoyo de al menos ocho parlamentarios para alcanzar la mayoría absoluta en primera votación (55 escaños) y la abstención de uno o varios grupos –según su tamaño– para obtener la mayoría simple en sucesivas votaciones.

El voto de los 15 diputados de Podemos es decisivo en diferentes escenarios. Por ejemplo, en el caso de que el PP decida finalmente votar en contra de la investidura de Díaz, si la formación de Pablo Iglesias decidiera sumarse al ‘no’, en lugar de abstenerse o apoyarla, el PSOE necesitaría sumar al menos el apoyo de otro grupo parlamentario –IU o Ciudadanos– para superar por mayoría simple ese rechazo.

Si Díaz no logra sacar adelante su investidura como presidenta de la Junta en sucesivas votaciones durante dos meses, Andalucía se vería abocada a celebrar nuevas elecciones autonómicas en septiembre, según los plazos que establecen el Estatuto de Autonomía, la Ley del Gobierno de Andalucía y el Reglamento del Parlamento.