El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz considera acreditado que la ‘caja B’ que los extesoreros del Partido Popular (PP) Álvaro Lapuerta y Luis Bárcenas manejaron entre los años 1990 y 2008 se destinó, entre otros fines, al “pago de retribuciones, complementos de sueldo o compensaciones a personas vinculadas con el partido”.

En el auto en el que cierra la investigación sobre la contabilidad B de los ‘populares’, el magistrado señala que, aprovechándose de “la opacidad del sistema de contabilidad dual o paralelo investigado”, Lapuerta y Bárcenas realizaron “diversas aportaciones que se remontan hasta los primeros años de vida de la ‘caja B’ del partido” que no tuvieron “reflejo alguno en la contabilidad oficial” de la formación.

Entre los que cobraron sobresueldos, Ruz cita al exgerente Cristóbal Páez, que recibió sendas aportaciones de 6.000 euros en 2007 y 2008 para compensar su nombramiento en el cargo. Las entregas, según el juez, se hicieron en sobres que contenían billetes de 500 euros y sin que se practicaran la correspondiente retención ante la Hacienda Pública.

Además, el juez señala que entre diciembre de 1991 y noviembre de 1995 el PP pagó 86.545 euros al entonces diputado nacional por Navarra Jaime Ignacio del Burgo para que se los entregara al exconsejero de Salud Calixto Ayesa, en atención al “detrimento patrimonial” que sufrió al cesar su actividad profesional como dermatólogo.

Ayuda a víctimas del terrorismo

La contabilidad opaca de los ‘populares’ también se utilizó para ayudar a víctimas del terrorismo como el concejal ‘popular’ de Amurrio (Álava) Santiago Abascal, que recibió dos millones de pesetas en 1999; la familia del concejal José María Martín Carpena, a la que se canceló un crédito por dos millones  y se realizó un ingreso de 160.000 pesetas; o la concejal de UPN Elena Murillo, que recibió medio millón de pesetas para alquilar una vivienda después de que ETA destrozara la suya.

Además, los extesoreros del PP destinaron 30.000 euros en negro en 2003 y otros 40.000 en 2004 a la Fundación Humanismo y Democracia, que fueron entregados a los patronos de este organismo.

Además, Ruz considera acreditado que la ‘caja B’ se destinó a sufragar gastos electorales de candidatos –como los pagos al exsenador Luis Fraga o al propio Bárcenas en las campañas de 2004 y 2008– o de la propia formación en las elecciones catalanas de 2003, las generales, andaluzas y europeas de 2004 y las generales y andaluzas de 2008, todas las cuales fueron recogidas en los manuscritos del extesorero.